Jessica Isla
San Pedro Sula, Honduras
Crónica
Pasó el tiempo del miedo,
del silencio forzado,
del hacerse invisible
del desaparecer.
La cara azul y pálida de la democracia
nos sonríe desde una vitrina hueca y desdentada
apresando nuestros sueños,
haciéndolos cómplices de la nada.
Apenas opinamos
sobre el menú
que nos sirven en los medios de la nada,
dentro de cajas estridentes
que promulgan juicios y amenazas.
Ahora los cuerpos aparecen por las calles
y el silencio se come las ventanas
La sangre recorre las esquinas
vestida de decencia y las niñas son sacrificadas
en los altares familiares
El asesino ya no tiene nombre.
La batalla transcurre al otro lado del mundo,
en nuestros barrios, en la casa de la vecina,
en la propia.
Y es así
como en tiempos de paz
seguimos en pie de guerra
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